Perros Peligrosos ¿Existen?

La polémica es latente cuando hablamos de perros potencialmente peligrosos. Está claro que las razas caninas de gran tamaño tienen mayor potencial de hacer daño que los perros de razas pequeñas, pero esto no tiene por qué significar que sean más agresivas.

Características de los perros peligrosos

Normalmente, cuando hacemos referencia a la peligrosidad canina siempre pensamos en razas de perros de gran envergadura, pero es bien cierto que cualquier can con unas determinadas características fisiológicas (fuerte musculatura, capacidad torácica comprendida entre 60-80 centímetros, cabeza voluminosa, mandíbulas grandes y fuertes, pelo corto…) y de carácter agresivo, independientemente a la raza que pertenezca, entra dentro del grupo considerado como perros potencialmente peligrosos. Son razas de perros que deben ser educadas con mucha cautela y por dueños muy responsables ya que de no ser así, se pueden ver envueltos en conflictos o peleas con otros perros.

Si analizamos la agresividad canina para determinar si existen unas razas más agresivas que otras, podemos afirmar que existen determinadas causas orgánicas (que no son exclusivas de ninguna raza) como el dolor, el hipotiroidismo, la displasia de cadera o la otitis y cualquier perro con alguno de estos problemas puede convertirse en potencialmente peligroso.

Por otro lado está la agresividad conductual, ésta se produce cuando el animal se ve amenazado y entra en conflicto con sus instintos de supervivencia y de reproducción, de manera que todo perro mostrará una conducta agresiva de forma instintiva cuando sienta que sus recursos, el espacio y el acceso a las hembras este limitado.

¿Qué es lo que convierte a un perro en agresivo?

¡La irresponsabilidad! es la irresponsabilidad del ser humano la que convierte a los perros en peligrosos, ya que un perro siempre será lo que su dueño quiera que sea. Es la personalidad de sus propietarios la que en principio habría que analizar puesto que es el adiestramiento, una educación positiva y el cariño con que el animal sea tratado lo que determinará que se pueda relacionar con otros perros y con las personas.

Por lo tanto, para solucionar el problema de la agresividad canina tan solo será necesario disciplina, control y una adecuada formación del propietario o la ayuda de un profesional canino ya que el peligro real no está en el perro sino en sus dueños o cuidadores, que son los que realmente han contribuido a que se estigmatice a determinadas razas caninas con el enorme calificativo de perros peligrosos.

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